Estoy en mi cama, es domingo. Me siento a gusto donde estoy, aun a pesar de ese leve dolor de cabeza motivado por la fiesta de la noche anterior. Sopla un viento fresco por mi ventana, no hay ruido afuera y siento la calma de una mañana tranquila. Veo la hora y supongo que todo mundo aun duerme… y luego regresan a mi los recuerdos de lo que ahora que he despertado me doy cuenta que pasó. Simplemente se rompió. Se terminó. Se acabó.En otras ocasiones hubiera despertado con mucho dolor, ahora ya casi no siento nada. Se que en algún momento de los días que se vienen voy a pensarlo y va a doler, pero ahora me siento mas fuerte, ya estoy curtida en éstas cosas, soy un “viejo lobo de mar” en éstas situaciones. Ya he pasado por esto, ya se qué hacer, ya se qué se siente. No se si éste viento fresco me ayude a pensar mejor, me ayude a sentirme bien, pero ya ha pasado mucho tiempo, ahora si ya estoy cansada. ¿Es así como se siente cuando se logra llegar al final? Cuando te das cuenta de que ya no hay absolutamente nada qué hacer mas que seguir tu camino y no volver a atrás. ¿Es éste el viento de cambio del cual alguna vez escuché? No lo sé, ni tampoco sé si realmente quiero explicar más sobre éste viejo asunto. Sólo puedo decir que: “Se me acabó la fuerza de mi mano izquierda…”. Con ésta frase célebre de don José Alfredo Jiménez dejo esto por la paz. (O por lo menos por hoy…) ¡Ahí se ven!
OH.
1 comentarios:
Lobo de Mar anclado en la Ciudad.... :)
Publicar un comentario