Al parecer el intelecto únicamente nos alcanzó para el 51-49, aunque tendríamos que adentrarnos en las entrañas de la naturaleza humana y de conceptos al parecer sencillos, pero en mi leal saber y entender (al estilo peritaje), sumamente esenciales (y cuan complicados como se les quiera ver) para acariciar el sentido de lo que pretendo plantear. En la concepción del Estado moderno, no podemos alejarnos de lo funcional, así como en los tiempos de antaño se hablaba, en primera instancia, de dioses que movían al mundo, y posteriormente, de un solo dios (aunque conscientes de que hay varias concepciones religiosas de las cuales no discutiremos porque no es el punto del presente escritillo) para justificar la ostentación del poder, corresponde pues en lo contemporáneo, atender a lo que funciona, o a lo que aparentemente funciona bien, apuntaba en líneas anteriores, que es también cuestión de naturaleza humana, pues la justificación de los actos (me refiero a los particulares propios del Estado) es parte de la misma, ahora en este punto, lo que se tiene que justificar es algo bueno o malo? O ambas cosas?... en pocas palabras la justificación del Estado como ente plural, conlleva aspectos positivos y negativos, pero al que se le tiene que dar cuenta siempre es al pueblo, al conglomerado que lo crea y lo legitima, sin embargo, tal y como lo apuntaba Rousseau, sigue imperando el derecho del mas fuerte, disolviendo sus palabras en el vaso de nuestro contexto, la ley del mas fuerte o del que tenga el poder en sus manos, si si, dirán unos que existe el estado de derecho, derechos humanos, garantías individuales, “internacionales”, “universales” (como si ya hubiésemos explorado la totalidad del universo), pero no existiría una cosa sin la otra, el incansable extremismo de polos, es decir, si resumimos conceptos tales como democracia, soberanía en contraposición del Estado, todo en efecto reside en el pueblo, independientemente del Estado a que nos refiramos, ya que el pueblo siempre tiene el Estado (su gobierno entre otros aspectos del mismo) que quiere, pero no hay que perdernos en esta situación, no sin antes tratar de analizar que, en una telaraña de justificaciones hambrientas de aceptación del Estado, la manipulación del cerebro de los individuos que forman lo social (incluyendo el propio) se presta tan sencilla, como la que se realizaba desde la aparición del propio Estado. Es así pues, desde esta perspectiva, que se hace mas presente la naturaleza humana, donde la realidad es casi tan tangiblemente material como la fe en cualquier creencia de diversa índole, pues no olvidemos que el Estado, como un ente físico es inconcebible, empero, sus brazos abarcan la totalidad de la esfera de nuestras vidas, en especifico de nuestra manera de pensar, me explico?… cuando se trató en su momento la distinción entre el derecho y la moral, y del Poder con el Estado, se perfilaban en ambos casos, dos puntos a distinguir, los polos que comentaba hace un momento, hagámoslo sencillo, la moral es una diosa o una cualquiera en un punto en especifico, al igual que el derecho es tan flexible y rígido, y por cuanto hace al poder y al Estado, son dos diosas que cualquiera tendría si tuviese la posibilidad, la justificación del Estado vía divinidad o de un dios, o vía “bien común”, es como hablar del pasado y del presente del Estado, sin embargo, sigue siendo el mismo y seguirá siendo el mismo, así como la canción dicta: que es lo que quiere la nena, que va a pedir la princesa?” así juega quien ostenta el poder con el pueblo, y con el propio Estado, esto es que, todo gira alrededor del interés general, si “alguien” ya sea persona física o moral, nos brinda lo que queremos, lo aceptamos, pero ojo, hay quienes aceptan sin tener la voluntad plena de hacerlo … me explico?, estoy tratando de decir que hay libertad y no la hay, y perdón por escribir “voluntad plena” porque no existe nada con tal tinte, que dicho sea de paso, también es naturaleza humana, tanto la falibilidad y la perfectibilidad, realmente parece ser una condena vivir en sociedad, pero sin la misma, no somos nada, nunca lo he hecho! Ni lo volvería a hacer!, aunque yéndonos a fondo, a pleno galope (otra vez perdón por lo de pleno), también somos presos de nuestra propia mente, pero volviendo,.. las personas que han cambiado a nuestro pequeño mundo, son aquellas que han negado su propia naturaleza, pues recordemos que el nacido “esclavo” olvida su propia libertad, pues al no conocerla, no la puede añorar, por la misma razón que una persona humilde prefiere frijoles que filete (realmente ha degustado el filete?) pero que sucede cuando alguien traiciona lo anteriormente concebido como algo normal, o tal vez en este punto, al contexto donde pretendo dirigirme con esta interrogante, nos enfrentaríamos a la majestuosidad de la aceptación de una situación determinada (dentro o como parte) del conglomerado social, y en esa tesitura, ir diametralmente opuesto a lo sustentado (no aceptar una situación determinada dentro del conglomerado social) para con posterioridad llegar a la revolución para la evolución y no me refiero con esta mecánica de palabrería a la revolución armamentista o bélica, sino a la interior misma que trasciende en la realidad tanto propia como en la de los demás, como golpear sutilmente y redirigir mediante el libre albedrío de unos cuantos (y a veces la propia historia nos ha enseñado que incluso el albedrío de un solo individuo) la mente de todos en pro de todos. Lo que es bueno para mi, debe de ser bueno para todos, será posible? Lo que fue y parece factible aun hasta en nuestros días, es la manipulación de distintos sistemas de factores y que… espero me perdonen han denominado como…
JiMbO RoMeRo
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