EL VERANO

9/04/2009 08:41:00 a. m.


Ya casi se acaba el verano, y en lo personal agradezco a los cielos que ya se vaya por fin… Nunca he sido fan del verano, supongo que la ciudad en la que me tocó vivir me ha enseñado con bastante crueldad a no quererlo ni un poquito… de hecho no puedo entender y no me cabe en la cabeza como hay gente, sobretodo mujeres Mexicalenses, que se declaran fans del verano… que cuando hace frío ruegan porque vuelva el “calorcito”… y tambien supongo que el vivir aquí hace que en mi cabeza sea imposible asociar el verano con diversión y felicidad así como lo pintan en las películas… En primera, creo que el verano hace que todo mundo ande de fodongo por la vida… las chanclas, los chongos, el andar sudorosos y brillosos por la vida hace que todos perdamos ese poco o mucho “glamour” que nos fue otorgado al nacer (sí, considero que el “glamour” se trae en la sangre), y he de confesar que una de las cosas que tolero muy poco es ver a hombres con chanclas, y pareciera que Mexicali es la cuna de las chanclas. En cambio en invierno, con ayuda de un saquito, unas botitas, una bufanda, ya todo el mundo cambia… la gente huele bonito, la gente anda de mejor humor…

Pero bien, dejando un poco de lado todo lo antes mencionado, supongo que por culpa tambien de los calendarios escolares (¡ay como me encanta repartir culpas!), para mi la época del año en la que todo cambia no es diciembre con la entrada de un nuevo número de año, ni el conteo del 31 en la noche, ni los deseos, ni las uvas y todo eso… para mi cuando en realidad se da un fin y un comienzo, es precisamente en el verano. Siempre algo cambia. Es como dar una vuelta de página en El Libro. El verano lo siento como un tiempo muerto. No se si se han fijado los que viven en ésta ciudad con clima infernal, que todo se siente como pausado, como si no pasara nada, como si todos esperáramos dentro de las casas a que terminara esa tercia de meses para continuar con nuestros proyectos. Y a menos que esa pausa se interrumpa con unos días de vacaciones fuera de la ciudad, que son como un gran oasis en éste desierto, todo sigue igual, hasta que llega septiembre, y es ahí cuando suelo darme cuenta de que no es que haya estado todo pausado, sino que fue el momento de la transición de capítulo.

Yo pensé que éste año me había salvado de cambios bruscos, que a veces son muy buenos, pero a veces son muy turbios… y “casualmente” hoy es 3 de septiembre, y me acaban de caer dos que tres veintes. No se si sea la edad (estoy a unos días de empezar con mi último año en los veintes precisamente), o las circunstancias, o qué… pero creo (y no estoy tan segura) que por fin estoy tocando lo que suelen llamar “La Realidad”... y no me está gustando… (Por cierto, un buen factor para entrar y no aceptar “La Realidad” en ésta ciudad es ¡el maldito recibo de la Luz!). Tambien parece ser que hay personajes que salen de El Libro, y de esos personajes que de verdad tenían muy clara y argumentada su base en él… y claro, personajes que entran tambien hay… pero en fin… el objetivo, si es que lo había en éste escrito, era solo comentar mi punto de vista acerca del verano y lo que he observado en algunas personas que me rodean… parece ser una característica ciudadana, ya seguiré haciendo mi encuesta…

Y aunque todavía nos atormenta un calor infernal y húmedo, recordemos que cada vez está mas cerca el anhelado cambio de estación y de clima… por fin dejaremos de ver chanclas y chongos por unos buenos meses… (y esperemos que tambien dejemos de ver altos recibos de electricidad… aunque luego ahí viene el del gas… ¡demonios!).

OH.

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